Prepara postres riquísimos y sencillos La guía definitiva para triunfar en tu cocina
- Descubre recetas que no requieren horno para ahorrar tiempo y energía.
- Aprende a usar ingredientes básicos que ya tienes en casa para improvisar postres.
- Conoce los trucos para que tus bizcochos, flanes y tartas queden perfectos.
- Inspírate con clásicos reinventados y postres individuales de fácil preparación.
- Disfruta de la repostería casera con resultados deliciosos y garantizados.
Postres caseros que siempre salen bien: tu antojo dulce resuelto
Siempre he pensado que la repostería casera es una de las mayores satisfacciones que nos puede dar la cocina. No hay nada como el aroma de un bizcocho recién horneado o la cremosidad de unas natillas hechas en casa. Y lo mejor de todo es que, al contrario de lo que muchos piensan, no tiene por qué ser complicado. De hecho, la tendencia actual nos invita a volver a lo básico, a esos postres que se elaboran con ingredientes sencillos, de temporada y que casi siempre tenemos a mano.
Para mí, la clave está en tener una buena despensa. Con unos pocos básicos, te aseguro que puedes improvisar postres deliciosos en cualquier momento, sin necesidad de ir corriendo al supermercado. Es una cuestión de organización y de tener los ingredientes "estrella" siempre listos. Créeme, esto te salvará de más de un apuro cuando el antojo dulce ataque.
- Chocolate: En tableta, en polvo, en pepitas... ¡nunca falla!
- Nata (crema de leche): Imprescindible para mousses, cremas y coberturas.
- Queso crema: La base de muchas tartas de queso y postres cremosos.
- Frutas de temporada: Fresas, limones, manzanas... aportan frescura y sabor.
- Dulce de leche: Un toque goloso que eleva cualquier postre.
- Leche condensada: La base de muchos postres sin horno y con un dulzor inigualable.
- Galletas: María, tipo Digestive... perfectas para bases o como acompañamiento.
La solución más rápida y deliciosa: postres sin horno
En mi experiencia, los postres sin horno se han convertido en los grandes protagonistas de mi cocina. Son la opción perfecta cuando el tiempo apremia, cuando no quieres encender el horno en verano o simplemente cuando buscas la máxima comodidad. Su rapidez de preparación y el ahorro energético son puntos a favor que no podemos ignorar. Además, la mayoría de ellos solo requieren un buen rato de frío para cuajar, lo que los hace ideales para preparar con antelación.Mousse de chocolate exprés: cremosidad irresistible en 15 minutos
El chocolate es un ingrediente que siempre triunfa, y esta mousse es la prueba. Te prometo una cremosidad espectacular en un tiempo récord. ¡Es mi as bajo la manga cuando tengo invitados inesperados!
- 200 g de chocolate negro de buena calidad
- 200 ml de nata para montar (35% M.G.) muy fría
- 2 huevos (separadas claras y yemas)
- 2 cucharadas de azúcar (opcional, si el chocolate es muy amargo)
- Funde el chocolate al baño maría o en el microondas con cuidado. Deja templar.
- Monta la nata bien fría hasta que esté firme. Reserva en la nevera.
- Bate las yemas con el azúcar (si lo usas) hasta que blanqueen.
- Incorpora el chocolate fundido a las yemas batidas, mezclando bien.
- Monta las claras a punto de nieve firme.
- Añade la nata montada a la mezcla de chocolate y yemas con movimientos suaves y envolventes.
- Incorpora las claras montadas a la mezcla, también con movimientos envolventes para que no pierda aire.
- Reparte en vasitos individuales y refrigera al menos 2 horas.
Tarta de galletas y crema: el clásico que nunca falla y todos adoran
Esta tarta es un viaje a la infancia para muchos. Es un clásico de la repostería española que, por su sencillez y sabor, siempre es un éxito rotundo. Es de esos postres que, te lo aseguro, "nunca fallan" y gustan a absolutamente todo el mundo.
- 200 g de galletas María
- 1 litro de leche
- 100 g de azúcar
- 50 g de maicena
- 3 yemas de huevo
- 1 rama de canela
- Piel de un limón (solo la parte amarilla)
- Chocolate en polvo para espolvorear (opcional)
- Prepara la crema pastelera: Calienta la leche con la canela y la piel de limón. En un bol, mezcla el azúcar, la maicena y las yemas. Cuando la leche esté caliente, retira la canela y el limón y vierte un poco sobre la mezcla de yemas, batiendo bien. Vuelve a verter todo en la olla con el resto de la leche y cocina a fuego medio, sin dejar de remover, hasta que espese.
- Moja las galletas en leche (o café, si prefieres) y forma una capa en la base de un molde.
- Cubre con una capa de crema pastelera.
- Repite capas de galletas y crema hasta terminar con crema.
- Deja enfriar a temperatura ambiente y luego refrigera al menos 4 horas, o mejor de un día para otro.
- Antes de servir, espolvorea con chocolate en polvo si lo deseas.
Vasitos de limón y leche condensada: un toque cítrico y refrescante
Los postres en vasitos individuales son un acierto seguro. Son fáciles de servir, estéticos y muy prácticos. Estos de limón y leche condensada son especialmente refrescantes y tienen ese toque cítrico que tanto me gusta, perfectos para cualquier época del año.
- 1 lata de leche condensada (370 g)
- El zumo de 3-4 limones (unos 150 ml)
- 200 ml de nata para montar (35% M.G.) muy fría
- Ralladura de limón para decorar (opcional)
- Galletas desmenuzadas para la base (opcional)
- Si usas base de galleta, reparte las galletas desmenuzadas en el fondo de los vasitos.
- En un bol, mezcla la leche condensada con el zumo de limón. Verás cómo espesa al instante.
- En otro bol, monta la nata bien fría hasta que esté firme.
- Incorpora la nata montada a la mezcla de limón y leche condensada con movimientos suaves y envolventes.
- Reparte la crema en los vasitos.
- Refrigera al menos 2 horas antes de servir. Decora con ralladura de limón si te apetece.
El bizcocho de yogur: tu receta infalible para cualquier ocasión
Si hay una receta básica, versátil y que siempre me saca de apuros, esa es el bizcocho de yogur. Es un clásico de la repostería casera por excelencia, y con razón. Su sencillez y el hecho de que casi siempre tengamos los ingredientes en casa lo convierten en una opción ideal para un desayuno, una merienda o incluso como base para una tarta más elaborada. ¡Es mi receta comodín!
La fórmula mágica del 1-2-3: cómo usar el vaso de yogur como medida perfecta
Lo que hace tan especial al bizcocho de yogur es su "fórmula mágica". No necesitas una báscula, solo el propio vaso del yogur natural que usas como ingrediente. Esta es la medida perfecta que te garantiza un resultado equilibrado y delicioso. Es un truco de abuela que, te aseguro, funciona a la perfección y simplifica muchísimo el proceso.
- 1 vaso de yogur natural (la base de todo)
- 1 vaso de aceite de girasol (o suave de oliva)
- 2 vasos de azúcar
- 3 vasos de harina de trigo
- 3 huevos grandes
- 1 sobre de levadura química (tipo Royal)
- Ralladura de limón o naranja (opcional, para aromatizar)
Trucos para un bizcocho súper esponjoso: secretos que marcan la diferencia
Conseguir un bizcocho de yogur súper esponjoso no es solo cuestión de seguir la receta, sino de aplicar unos pequeños trucos que marcan la diferencia. A lo largo de los años, he descubierto que estos detalles son los que realmente elevan el resultado final.
- Huevos a temperatura ambiente: Es crucial para que se integren mejor con el resto de los ingredientes y aporten más aire a la masa.
- Tamizar la harina y la levadura: Este paso evita grumos y airea los ingredientes secos, contribuyendo a una textura más ligera.
- No batir en exceso la harina: Una vez que añades la harina, mezcla solo hasta que se integre. Batir demasiado desarrolla el gluten y puede hacer que el bizcocho quede más denso.
- Precalentar el horno: Siempre introduce el bizcocho en un horno que ya ha alcanzado la temperatura deseada.
- No abrir el horno antes de tiempo: Resiste la tentación de abrir la puerta del horno durante los primeros 30-35 minutos. Los cambios bruscos de temperatura pueden hacer que el bizcocho se baje.
- ¿Cómo saber si está hecho por dentro?: Mi truco infalible es insertar un palillo de brocheta en el centro. Si sale limpio, ¡está listo!
Ideas para personalizar tu bizcocho: añade chocolate, frutas o frutos secos
La belleza del bizcocho de yogur es su versatilidad. Es como un lienzo en blanco que te invita a experimentar y añadir tus ingredientes favoritos. Con unos pequeños cambios, puedes transformarlo por completo y adaptarlo a cualquier gusto o antojo. ¡Las posibilidades son infinitas!
- Chispas de chocolate: Añádelas a la masa antes de hornear para un toque extra de dulzura.
- Frutas frescas: Trozos de manzana, pera, fresas o arándanos. Mézclalas con un poco de harina antes de incorporarlas a la masa para que no se vayan al fondo.
- Frutos secos: Nueces, almendras laminadas o avellanas picadas aportan una textura crujiente y un sabor delicioso.
- Ralladura de cítricos: Limón, naranja o incluso lima para un aroma fresco y vibrante.
- Canela o especias: Un toque de canela, jengibre o nuez moscada puede darle un giro interesante.
Clásicos de la abuela: postres que conquistan a la primera cucharada
Hay postres que tienen el poder de transportarnos directamente a la infancia, a la cocina de nuestras abuelas, a esos sabores reconfortantes que nunca pasan de moda. Son los clásicos, esos que se han transmitido de generación en generación y que, por su autenticidad y su sabor inconfundible, siempre son un éxito asegurado. Para mí, son la base de la buena repostería casera.

Flan de huevo casero: cómo conseguir una textura perfecta y sin agujeros
El flan de huevo es uno de esos postres que, cuando se hace bien, es pura magia. La clave está en conseguir esa textura suave, sedosa y sin los temidos "agujeritos". Después de muchos intentos, he perfeccionado mi técnica y te aseguro que con estos pasos conseguirás un flan de diez.
- 6 huevos grandes
- 500 ml de leche entera
- 150 g de azúcar (para el flan)
- 100 g de azúcar (para el caramelo)
- Unas gotas de zumo de limón (para el caramelo)
- Esencia de vainilla (opcional)
- Prepara el caramelo: En un cazo, pon los 100 g de azúcar con unas gotas de zumo de limón y una cucharada de agua. Calienta a fuego medio sin remover, solo moviendo el cazo, hasta que se forme un caramelo dorado. Vierte rápidamente en el fondo de la flanera o moldes individuales, cubriendo bien la base.
- Precalienta el horno a 180°C con calor arriba y abajo. Pon una bandeja con agua en la parte inferior para hacer el baño maría.
- En un bol, bate los huevos con los 150 g de azúcar y la esencia de vainilla (si la usas) hasta que estén bien integrados, pero sin incorporar demasiado aire.
- Calienta la leche en un cazo hasta que esté tibia (no hirviendo).
- Vierte la leche tibia sobre la mezcla de huevos y azúcar, batiendo suavemente para que todo se integre.
- Pasa la mezcla por un colador fino para eliminar cualquier posible grumo o burbuja de aire. Este es el secreto para un flan sin agujeros.
- Vierte la mezcla en la flanera caramelizada.
- Coloca la flanera dentro de la bandeja con agua en el horno (baño maría) y hornea durante 45-60 minutos, o hasta que al pinchar con un palillo, este salga limpio. El tiempo puede variar según el tamaño del molde.
- Deja enfriar a temperatura ambiente y luego refrigera al menos 4 horas antes de desmoldar. Para desmoldar, pasa un cuchillo fino por los bordes y voltea sobre un plato.
Natillas caseras con galleta María: el sabor de la infancia en un postre
Las natillas son, sin duda, uno de esos postres que me evocan directamente a mi abuela. Su sabor suave, la cremosidad y esa galleta María que las corona son la combinación perfecta para un postre tradicional que siempre apetece. Es un postre sencillo, pero con un encanto especial.
- 500 ml de leche entera
- 3 yemas de huevo
- 75 g de azúcar
- 25 g de maicena
- 1 rama de canela
- Piel de un limón (solo la parte amarilla)
- Galletas María para decorar
- Canela en polvo para espolvorear
- En un cazo, calienta la leche con la rama de canela y la piel de limón a fuego medio hasta que empiece a humear (no debe hervir). Retira del fuego y deja infusionar unos 10-15 minutos.
- Mientras, en un bol, bate las yemas con el azúcar hasta que blanqueen. Añade la maicena y mezcla bien hasta que no queden grumos.
- Retira la canela y la piel de limón de la leche. Vierte un poco de la leche tibia sobre la mezcla de yemas, batiendo enérgicamente para atemperarlas.
- Vierte la mezcla de yemas de nuevo en el cazo con el resto de la leche.
- Cocina a fuego medio-bajo, sin dejar de remover con unas varillas, hasta que las natillas espesen. Es importante no dejar de remover para que no se peguen y no se formen grumos.
- Retira del fuego y reparte las natillas en cuencos individuales.
- Cubre cada cuenco con papel film pegado a la superficie de las natillas para evitar que se forme una costra.
- Deja enfriar a temperatura ambiente y luego refrigera al menos 2 horas.
- Antes de servir, retira el film, coloca una galleta María encima y espolvorea con un poco de canela en polvo.
Arroz con leche cremoso: el secreto para que quede en su punto justo
El arroz con leche es otro de esos clásicos que me encantan. Para mí, el secreto de un buen arroz con leche está en su cremosidad. No debe quedar seco ni demasiado líquido, sino en ese punto justo que lo hace irresistible. Con un poco de paciencia y mi truco, te aseguro que conseguirás un resultado espectacular.
- 150 g de arroz redondo
- 1 litro de leche entera
- 150 g de azúcar
- Piel de un limón (solo la parte amarilla)
- 1 rama de canela
- Una pizca de sal
- Canela en polvo para decorar
- Lava el arroz bajo el grifo con agua fría hasta que el agua salga clara. Esto ayuda a eliminar el exceso de almidón y evita que se pegue.
- En un cazo grande y de fondo grueso, pon el arroz lavado con la leche, la piel de limón, la rama de canela y la pizca de sal.
- Lleva a ebullición a fuego medio, removiendo de vez en cuando para que el arroz no se pegue al fondo.
- Una vez que empiece a hervir, baja el fuego al mínimo y cocina lentamente durante unos 45-60 minutos, removiendo con frecuencia, especialmente al principio y al final, para evitar que se pegue y para que suelte todo el almidón. El arroz debe quedar tierno y la leche debe haber espesado.
- A mitad de cocción, cuando el arroz esté casi tierno, añade el azúcar y mezcla bien. Sigue cocinando hasta que el arroz esté en su punto y la cremosidad deseada.
- Retira del fuego, quita la piel de limón y la rama de canela.
- Reparte el arroz con leche en cuencos individuales.
- Deja templar a temperatura ambiente y luego refrigera al menos 2 horas.
- Antes de servir, espolvorea con canela en polvo.
Tartas fáciles que parecen de pastelería profesional
¿Quién dijo que para hacer una tarta impresionante hay que ser un experto pastelero? A mí me encanta demostrar que se pueden crear postres sofisticados y visualmente atractivos en casa con muy poco esfuerzo. La clave está en elegir las recetas adecuadas, esas que con ingredientes sencillos y pasos claros te permiten conseguir un resultado que rivaliza con las mejores pastelerías. ¡Prepárate para lucirte!
La famosa tarta de queso "La Viña": una sola textura, cero complicaciones
Si hay una tarta de queso que ha conquistado el mundo, esa es la de "La Viña". Su popularidad es brutal, y no es para menos. Su textura única, increíblemente cremosa por dentro y ligeramente tostada por fuera, es simplemente adictiva. Y lo mejor de todo, ¡es increíblemente sencilla de hacer! No lleva base, lo que simplifica aún más el proceso.
- 600 g de queso crema (tipo Philadelphia) a temperatura ambiente
- 4 huevos grandes
- 200 g de azúcar
- 300 ml de nata para montar (35% M.G.)
- 1 cucharada de harina de trigo (o maicena)
- Precalienta el horno a 200°C (calor arriba y abajo).
- Forra un molde redondo de unos 20-22 cm de diámetro con papel de horno, dejando que sobresalga bastante por los bordes. Arruga el papel para que se adapte bien.
- En un bol grande, bate el queso crema con el azúcar hasta obtener una mezcla suave y sin grumos.
- Añade los huevos uno a uno, batiendo bien después de cada adición hasta que se integren por completo.
- Incorpora la nata líquida y mezcla hasta que esté homogéneo.
- Por último, añade la cucharada de harina (o maicena) y bate hasta que no queden grumos. Es importante no batir en exceso para no incorporar demasiado aire.
- Vierte la mezcla en el molde preparado.
- Hornea durante 40-50 minutos, o hasta que la superficie esté bien dorada y los bordes estén cuajados, pero el centro aún se mueva ligeramente al agitar el molde.
- Retira del horno y deja enfriar completamente a temperatura ambiente. La tarta se bajará un poco al enfriar, es normal.
- Refrigera al menos 4 horas, o mejor de un día para otro, antes de desmoldar y servir.
Tarta de manzana con hojaldre: elegancia y sencillez en un mismo postre
La tarta de manzana con hojaldre es un postre que, para mí, combina la elegancia visual con una sencillez asombrosa en su preparación. Es perfecta para cualquier ocasión, desde una merienda informal hasta un postre para una cena especial. El contraste entre el hojaldre crujiente y la manzana tierna y dulce es simplemente delicioso.
- 1 lámina de hojaldre fresco (redondo o rectangular)
- 3-4 manzanas (tipo Golden o Fuji)
- 2-3 cucharadas de azúcar (al gusto)
- 1 cucharadita de canela en polvo (opcional)
- Zumo de medio limón
- 1 huevo batido para pintar (opcional)
- Mermelada de albaricoque o melocotón para el brillo (opcional)
- Precalienta el horno a 180°C.
- Extiende la lámina de hojaldre sobre un papel de horno en una bandeja. Puedes hacer un pequeño borde alrededor si quieres.
- Pela las manzanas, descorazona y córtalas en láminas finas. Rocíalas con el zumo de limón para que no se oxiden.
- Coloca las láminas de manzana sobre el hojaldre, superponiéndolas ligeramente y cubriendo toda la superficie.
- Espolvorea el azúcar y la canela (si la usas) por encima de las manzanas.
- Si quieres un acabado más dorado, pinta los bordes del hojaldre con huevo batido.
- Hornea durante 25-35 minutos, o hasta que el hojaldre esté dorado y crujiente, y las manzanas tiernas.
- Si deseas un brillo de pastelería, calienta un poco de mermelada de albaricoque o melocotón y pincela la superficie de la tarta justo al salir del horno.
- Sirve tibia o fría.
¿Poco tiempo? La tarta de tres chocolates que se hace casi sola
Esta tarta es mi salvación cuando tengo poco tiempo, pero quiero un postre espectacular. La tarta de tres chocolates es un clásico moderno que siempre impresiona. Es cremosa, tiene un sabor intenso a chocolate y, lo mejor de todo, se hace casi sola. ¡Es un postre muy resultón y siempre triunfa!
- Para la base: 200 g de galletas tipo Digestive, 80 g de mantequilla derretida.
- Para las capas de chocolate:
- 150 g de chocolate negro para postres
- 150 g de chocolate con leche
- 150 g de chocolate blanco
- 750 ml de nata para montar (35% M.G.)
- 750 ml de leche entera
- 3 sobres de cuajada (o 30 g de gelatina neutra en polvo)
- 3 cucharadas de azúcar (opcional, si te gusta más dulce)
- Prepara la base: Tritura las galletas y mézclalas con la mantequilla derretida. Cubre la base de un molde desmontable de 22-24 cm de diámetro, presionando bien. Refrigera mientras preparas las capas.
- Capa de chocolate negro: En un cazo, pon 250 ml de nata, 250 ml de leche, el chocolate negro troceado y 1 sobre de cuajada. Calienta a fuego medio, removiendo constantemente con unas varillas hasta que el chocolate se disuelva y la mezcla espese (sin que llegue a hervir fuerte). Vierte con cuidado sobre la base de galletas. Deja enfriar unos 10-15 minutos en la nevera para que empiece a cuajar.
- Capa de chocolate con leche: Repite el proceso con el chocolate con leche: 250 ml de nata, 250 ml de leche, el chocolate con leche y 1 sobre de cuajada. Calienta y remueve hasta espesar. Vierte con mucho cuidado sobre la capa de chocolate negro (puedes usar una cuchara para que no caiga de golpe y rompa la capa inferior). Deja enfriar otros 10-15 minutos.
- Capa de chocolate blanco: Haz lo mismo con el chocolate blanco: 250 ml de nata, 250 ml de leche, el chocolate blanco y 1 sobre de cuajada. Si el chocolate blanco es muy dulce, puedes omitir el azúcar. Calienta y remueve hasta espesar. Vierte sobre la capa de chocolate con leche.
- Refrigera la tarta al menos 4-6 horas, o mejor de un día para otro, para que cuaje completamente.
- Desmolda con cuidado antes de servir. Puedes decorar con virutas de chocolate o cacao en polvo.
Consejos de oro para que tus postres caseros sean siempre un éxito
Después de tantos años en la cocina, he acumulado una serie de "secretos" que me gusta compartir. Son esos pequeños detalles y trucos de experto que marcan la diferencia entre un buen postre y uno espectacular. Te aseguro que, si los aplicas, tus aventuras en la repostería casera serán siempre un éxito rotundo. ¡Toma nota!Los errores más comunes al empezar y cómo evitarlos fácilmente
Todos hemos cometido errores al principio, ¡es parte del aprendizaje! Pero conociendo los más comunes, puedes evitarlos y ahorrarte frustraciones. Aquí te dejo los que más veo y cómo solucionarlos.
- No medir bien los ingredientes: La repostería es química. Usa tazas y cucharas medidoras o una báscula. Un pequeño desajuste puede cambiar el resultado.
- Ingredientes a temperatura incorrecta: Especialmente huevos, mantequilla y lácteos. La mayoría de las veces deben estar a temperatura ambiente para que se integren bien y la masa quede homogénea.
- Abrir el horno antes de tiempo: ¡La tentación es grande, lo sé! Pero los cambios bruscos de temperatura pueden hacer que el bizcocho se baje. Resiste al menos los primeros 30 minutos.
- No precalentar el horno: Es fundamental que el horno esté a la temperatura correcta desde el principio para que el postre se cocine uniformemente.
- Batir en exceso la harina: Una vez que añades la harina, mezcla solo hasta que se integre. Batir demasiado desarrolla el gluten y puede dar una textura gomosa.
Cómo adaptar tus recetas: sustituciones inteligentes de ingredientes
Una vez que dominas una receta, el siguiente paso es atreverte a adaptarla a tus gustos o necesidades. No tengas miedo a experimentar, pero hazlo con cabeza. Aquí te doy algunas ideas para sustituciones inteligentes.
- Sustituir azúcar refinado: Puedes usar alternativas como sirope de arce, miel, azúcar de coco o puré de dátiles. Ten en cuenta que pueden cambiar la textura y el sabor final, y ajusta las cantidades.
- Leches vegetales: En muchas recetas, puedes sustituir la leche de vaca por leche de almendras, avena o soja sin problema, especialmente en bizcochos o cremas.
- Grasas: Si una receta pide mantequilla, a veces puedes usar aceite vegetal (como girasol o coco) o puré de manzana sin azúcar para reducir la grasa, aunque la textura puede variar.
- Harinas: Para opciones sin gluten, puedes experimentar con harinas de arroz, almendra o avena, a menudo en combinación con almidones para mejorar la textura.
- Huevos: En algunos casos, para recetas veganas, puedes usar sustitutos como semillas de lino molidas mezcladas con agua (un "huevo de lino") o puré de plátano.
Presentación final: ideas sencillas para que tus postres entren por los ojos
Dicen que la comida entra por los ojos, y con los postres esto es aún más cierto. No necesitas ser un artista para que tus creaciones caseras luzcan espectaculares. Con unos pequeños detalles, puedes elevar la presentación de forma sencilla y hacer que tus postres sean aún más apetecibles.
- Un toque de color: Frutas frescas (frutos rojos, hojas de menta) añaden un contraste vibrante y frescura.
- Espolvorea con gracia: Azúcar glas, cacao en polvo o canela espolvoreados con un colador fino dan un acabado profesional. Puedes usar plantillas para crear formas.
- Salsas y coulis: Un chorrito de salsa de chocolate, caramelo o un coulis de frutas (frutas trituradas y coladas) alrededor del plato o sobre el postre.
- Texturas: Unas virutas de chocolate, frutos secos picados o unas hojas de menta fresca.
- Vasitos individuales: Como ya te he comentado, presentar en vasitos o copas es siempre una buena idea. Son elegantes y fáciles de servir.
- Corte limpio: Para tartas y bizcochos, usa un cuchillo afilado y límpialo entre cada corte para que las porciones queden perfectas.
