La Navidad es, sin duda, una época para celebrar, compartir y, por supuesto, deleitarse con la gastronomía. Si buscas inspiración y las mejores recetas para preparar postres caseros que sorprendan a tus seres queridos, has llegado al lugar indicado. Esta guía completa te llevará de la mano por un universo de dulzura, desde los clásicos imperecederos hasta las creaciones más innovadoras, garantizando que tu mesa navideña sea inolvidable.
Descubre los postres navideños perfectos para tu mesa: desde clásicos hasta innovadoras creaciones caseras.
- Los postres tradicionales españoles como el turrón (Jijona y Alicante), los polvorones, los mantecados y el roscón de Reyes siguen siendo los favoritos.
- Existe una fuerte tendencia a elaborar versiones caseras de dulces clásicos y a explorar opciones más originales y visualmente atractivas, adaptadas a dietas especiales.
- El chocolate es un ingrediente estrella y muy buscado en postres navideños decadentes y reconfortantes.
- El Roscón de Reyes es el rey indiscutible del final de las fiestas, con búsquedas centradas en su masa esponjosa y rellenos variados.
- Hay una creciente demanda de postres sin horno para mayor comodidad y opciones fáciles para Nochebuena.
- Involucrar a los niños en la preparación de postres como galletas de jengibre es una actividad navideña muy popular y genera recuerdos.
Para mí, la Navidad es la excusa perfecta para renovar el recetario y dejar volar la imaginación en la cocina. La alegría de sorprender a mis invitados con postres caseros, hechos con cariño y adaptados a sus gustos y necesidades dietéticas, no tiene precio. Es una oportunidad para crear algo único, lleno de sabor y que, además, se convierta en parte de la magia de estas fechas. La satisfacción de ver cómo disfrutan de cada bocado es, sin duda, una de las mayores recompensas.
- Planificación anticipada: No dejes todo para el último momento. Revisa tus recetas, haz la lista de la compra con tiempo y, si es posible, prepara algunos elementos con antelación, como masas o cremas que puedan conservarse. Esto te ahorrará mucho estrés.
- Ingredientes de calidad: Como siempre digo, la base de un buen postre son los buenos ingredientes. Invierte en chocolate de calidad, frutos secos frescos y especias aromáticas. La diferencia en el resultado final es abismal.
- Lee la receta completa: Antes de empezar, tómate unos minutos para leer la receta de principio a fin. Asegúrate de entender cada paso y de tener todos los utensilios listos. Un pequeño detalle puede marcar la diferencia.
- Disfruta del proceso: La repostería navideña debe ser una actividad placentera. Pon música, tómate una copa de vino o un café mientras cocinas y, sobre todo, no te agobies si algo no sale perfecto. Lo importante es el cariño que le pones.
Postres navideños tradicionales: un viaje a la esencia de nuestras fiestas
En España, la Navidad no se concibe sin sus dulces más arraigados. Para mí, son la verdadera esencia de estas fiestas, esos sabores que nos transportan a la infancia y que nunca, bajo ningún concepto, pueden faltar en nuestra mesa. Hablo, por supuesto, del turrón en sus variedades de Jijona y Alicante, los desmenuzables polvorones y mantecados, el delicado mazapán y, por supuesto, el majestuoso Roscón de Reyes. Son los clásicos que nunca defraudan y que, año tras año, siguen siendo los favoritos indiscutibles.
El Roscón de Reyes: la joya de la corona
Preparar un Roscón de Reyes casero es, para mí, una de las experiencias más gratificantes de la Navidad. Es cierto que puede parecer un desafío, con su masa levada y sus tiempos de espera, pero la recompensa de lograr una miga esponjosa, aromática y con ese sabor tan característico es inmensa. Es el broche de oro de las fiestas, el postre que esperamos con ansia para despedir la Navidad, y sé que muchos de vosotros, como yo, buscáis incansablemente la fórmula para que quede perfecto, especialmente en lo que a su textura se refiere.
La masa madre juega un papel fundamental en la elaboración de un Roscón de Reyes que se precie. Su uso no solo contribuye a una textura más esponjosa y aireada, sino que también aporta un sabor más profundo y complejo, con matices ligeramente ácidos que realzan el dulzor del roscón. Además, la masa madre ayuda a una mayor conservación del dulce, manteniéndolo fresco y tierno por más tiempo, algo que, para mí, es crucial en un postre tan elaborado.
- Nata montada: El relleno clásico por excelencia, ligero y cremoso, que combina a la perfección con la masa del roscón.
- Trufa: Una opción más intensa y golosa, ideal para los amantes del chocolate, que aporta un contraste delicioso.
- Crema pastelera: Suave y delicada, ofrece una textura sedosa y un sabor tradicional que siempre agrada.
- Crema de pistacho: Una tendencia en alza, que aporta un color vibrante y un sabor sofisticado y ligeramente salado que sorprende.
- Dulce de leche: Para los más golosos, este relleno sudamericano ha ganado terreno, ofreciendo una dulzura caramelizada irresistible.
Polvorones y mantecados: el sabor de la tradición andaluza
Este icónico dúo andaluz se ha convertido, por méritos propios, en un símbolo de la Navidad en toda España. Los polvorones y mantecados son esos dulces que, con su textura única, se deshacen en la boca, dejando un regusto a almendra y canela que evoca instantáneamente el espíritu navideño. Para mí, no hay Navidad sin ellos.
- Tostar la harina: Extiende 500g de harina de trigo en una bandeja de horno y tuéstala a 150°C durante 30-40 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que adquiera un ligero tono dorado y un aroma tostado. Deja enfriar completamente.
- Mezclar ingredientes secos: En un bol grande, combina la harina tostada y fría con 250g de azúcar glas, 150g de almendra molida, una pizca de sal, una cucharadita de canela en polvo y la ralladura de un limón.
- Incorporar la grasa: Añade 250g de manteca de cerdo ibérica a temperatura ambiente (esencial para la textura) y mezcla con las manos hasta obtener una masa arenosa y homogénea.
- Amasar y enfriar: Amasa ligeramente hasta que la masa se compacte. Envuelve en film transparente y refrigera durante al menos 1 hora.
- Formar los polvorones: Estira la masa entre dos papeles de horno hasta un grosor de 1,5 cm. Corta los polvorones con un cortapastas redondo u ovalado.
- Hornear: Coloca los polvorones en una bandeja con papel de horno y hornea a 180°C durante 15-20 minutos, o hasta que los bordes estén ligeramente dorados. No deben dorarse demasiado.
- Enfriar y decorar: Deja enfriar completamente sobre una rejilla (son muy frágiles en caliente). Una vez fríos, espolvorea generosamente con azúcar glas.
Turrones caseros: el arte de lo artesanal
La tendencia de preparar turrones caseros ha crecido exponencialmente en los últimos años, y no me extraña. La satisfacción de sorprender a nuestros invitados con tabletas personalizadas, hechas con ingredientes de calidad y el toque único de cada uno, es incomparable. Es una forma maravillosa de mantener viva la tradición, pero con un toque personal y artesanal.
- Derretir el chocolate: En un bol al baño maría o en el microondas a baja potencia, derrite 200g de chocolate con leche y 100g de chocolate negro de buena calidad. Remueve hasta obtener una crema lisa.
- Añadir la manteca: Incorpora 50g de manteca de cerdo (o mantequilla) a la mezcla de chocolate derretido y remueve hasta que se integre completamente y la mezcla esté brillante.
- Incorporar los crujientes: Retira del fuego y añade 100g de arroz inflado (tipo Choco Krispies sin chocolate) o galletas tipo barquillo troceadas. Mezcla bien para que todo quede cubierto de chocolate.
- Verter en el molde: Vierte la mezcla en un molde rectangular forrado con papel de horno o film transparente. Presiona bien con una espátula para que quede compacto y uniforme.
- Enfriar y desmoldar: Refrigera durante al menos 2-3 horas, o hasta que el turrón esté completamente duro. Desmolda y corta en porciones.
- Tostar las almendras: Extiende 250g de almendras marcona crudas y peladas en una bandeja de horno y tuéstalas a 150°C durante unos 10-15 minutos, hasta que estén ligeramente doradas y aromáticas. Deja enfriar.
- Preparar el almíbar: En un cazo, calienta 100g de miel de buena calidad con 50g de azúcar y 2 cucharadas de agua a fuego medio. Cocina hasta que alcance los 120°C (punto de bola blanda). Es crucial usar un termómetro de cocina.
- Montar la clara: Mientras el almíbar se cocina, bate una clara de huevo a punto de nieve firme con una pizca de sal.
- Integrar el almíbar: Vierte el almíbar caliente en forma de hilo sobre la clara montada, sin dejar de batir, hasta que la mezcla esté brillante y forme picos firmes.
- Mezclar con las almendras: En un procesador de alimentos, tritura las almendras tostadas hasta obtener una pasta fina, casi como una mantequilla de almendras.
- Unir las mezclas: Incorpora la pasta de almendras a la mezcla de clara y almíbar. Mezcla bien con una espátula hasta obtener una masa homogénea y pegajosa.
- Moldear y prensar: Vierte la masa en un molde rectangular forrado con papel de horno y presiona con fuerza para compactarla. Cubre con otro papel de horno y coloca peso encima para prensar el turrón durante al menos 24 horas a temperatura ambiente.
- Enfriar y cortar: Una vez prensado, refrigera durante unas horas para que endurezca un poco más antes de desmoldar y cortar.
Ideas para sorprender: postres navideños modernos y creativos
Si bien los clásicos son imprescindibles, también me encanta explorar nuevas ideas y dar un giro moderno a la repostería navideña. Esta sección está dedicada a esos postres que no solo deleitan el paladar, sino que también son un festín para la vista. Son propuestas originales y visualmente impactantes, perfectas para sorprender a tus invitados y hacer de tu mesa navideña algo verdaderamente inolvidable.
Tronco de Navidad (Bûche de Noël): el espectáculo en tu mesa
El Tronco de Navidad, o Bûche de Noël, es un postre que siempre me ha fascinado por su elegancia y su capacidad para convertirse en el centro de atención de cualquier mesa navideña. Originario de Francia, este bizcocho enrollado y decorado para simular un tronco de árbol es un verdadero espectáculo que combina la tradición con la sofisticación, y es perfecto para una ocasión especial.
- Mousse de turrón: Una forma deliciosa de integrar un sabor tan nuestro en un postre internacional, aportando cremosidad y un toque festivo.
- Frutos rojos y chocolate blanco: La acidez de los frutos rojos contrasta maravillosamente con la dulzura del chocolate blanco, creando un equilibrio de sabores y un atractivo visual.
- Pistacho y frambuesa: Una combinación sofisticada y de moda, que aporta color, textura y un sabor único que sorprenderá a todos.
- Maracuyá y coco: Para los amantes de los sabores exóticos, esta fusión tropical ofrece frescura y originalidad, ideal para una Navidad más atrevida.
Postres en vaso: elegancia y comodidad para Nochevieja
Los postres en vaso son, para mí, la solución perfecta para celebraciones como Nochevieja. Su elegancia es innegable, pero lo que más valoro es su facilidad de preparación y servicio. Permiten ofrecer una variedad de sabores en porciones individuales, lo que facilita que cada invitado elija su favorito y evita el engorro de cortar y servir una tarta grande. Además, se pueden preparar con antelación, liberándote de estrés el día de la celebración.
- Preparar el mazapán: Desmenuza 150g de mazapán de buena calidad y mézclalo con 50ml de leche o licor de almendras hasta obtener una pasta suave.
- Montar la crema: Bate 250g de mascarpone con 2 yemas de huevo, 50g de azúcar y la pasta de mazapán hasta obtener una crema homogénea y sin grumos.
- Preparar el café: Prepara 200ml de café espresso fuerte y déjalo enfriar. Puedes añadir un chorrito de licor de almendras o ron si lo deseas.
- Montar el tiramisú: Sumerge brevemente galletas de soletilla en el café y coloca una capa en el fondo de los vasos. Cubre con una capa generosa de crema de mazapán. Repite las capas hasta llenar el vaso, terminando con crema.
- Enfriar y decorar: Refrigera durante al menos 4 horas (o mejor, de un día para otro). Antes de servir, espolvorea con cacao en polvo y decora con unas virutas de mazapán o almendras laminadas.
- Hidratar la gelatina: Hidrata 6 hojas de gelatina neutra en agua fría durante 5-10 minutos.
- Preparar la base de panna cotta: En un cazo, calienta suavemente 500ml de nata para montar con 100g de azúcar y la piel de medio limón (sin la parte blanca). No dejes que hierva.
- Disolver la gelatina: Retira del fuego, escurre la gelatina y añádela a la nata caliente, removiendo hasta que se disuelva por completo. Retira la piel de limón.
- Añadir el cava: Deja templar ligeramente la mezcla y, con cuidado, incorpora 150ml de cava brut o semiseco. Remueve suavemente para que no pierda las burbujas.
- Enfriar: Vierte la panna cotta en copas o vasos individuales y refrigera durante al menos 4 horas, o hasta que cuaje.
- Preparar la granada: Desgrana una granada y reserva los granos.
- Servir: Antes de servir, decora la panna cotta con los granos de granada. Si lo deseas, puedes añadir una ramita de menta fresca para un toque de color.
El chocolate: el rey de la Navidad
Para mí, el chocolate es, sin lugar a dudas, el ingrediente estrella de la Navidad. Su versatilidad y su capacidad para reconfortar el alma lo convierten en el protagonista indiscutible de los postres más decadentes y deliciosos. Desde tartas cremosas hasta coulant con corazón fundido, los postres con chocolate son una apuesta segura que harán las delicias de los más golosos en estas fechas tan especiales.
- Preparar la base de galleta: Tritura 200g de galletas tipo Digestive y mézclalas con 80g de mantequilla derretida. Presiona la mezcla en la base de un molde desmontable de 20-22 cm y refrigera.
- Hacer la crema de chocolate: En un cazo, calienta 200ml de nata para montar con la ralladura de una naranja y 50g de azúcar. Cuando empiece a hervir, retira del fuego y añade 200g de chocolate negro troceado. Remueve hasta que se derrita y obtengas una crema lisa.
- Añadir el queso: En otro bol, bate 250g de queso crema (tipo Philadelphia) con 2 huevos. Incorpora la mezcla de chocolate y nata, y remueve hasta que todo esté bien integrado.
- Hornear: Vierte la mezcla sobre la base de galleta y hornea a 160°C durante 40-50 minutos, o hasta que los bordes estén cuajados pero el centro ligeramente tembloroso.
- Enfriar y decorar: Deja enfriar completamente a temperatura ambiente y luego refrigera durante al menos 4 horas. Antes de servir, decora con gajos de naranja confitada o ralladura de naranja fresca.
- Preparar los moldes: Engrasa y enharina 4-6 moldes individuales de coulant (o flaneras pequeñas).
- Derretir el chocolate: En un bol al baño maría o en el microondas, derrite 100g de chocolate negro de buena calidad con 100g de mantequilla. Remueve hasta obtener una mezcla homogénea.
- Batir huevos y azúcar: En otro bol, bate 2 huevos enteros y 2 yemas con 50g de azúcar hasta que la mezcla blanquee y esté espumosa.
- Integrar ingredientes: Incorpora la mezcla de chocolate y mantequilla a la de huevos y azúcar. Añade 50g de harina tamizada y 50g de turrón de Jijona blando desmenuzado. Mezcla suavemente hasta que no haya grumos.
- Rellenar y hornear: Vierte la mezcla en los moldes preparados, llenándolos hasta 3/4 partes. Hornea en horno precalentado a 190°C durante 10-12 minutos. El tiempo es crucial: debe estar cuajado por fuera y líquido por dentro.
- Desmoldar y servir: Desmolda con cuidado inmediatamente después de sacar del horno. Sirve caliente, acompañado de helado de vainilla o nata montada.
Postres para todos: opciones sin horno, dietas especiales y diversión para niños
En mi experiencia, una mesa navideña verdaderamente exitosa es aquella que piensa en todos. Por eso, es fundamental ofrecer opciones que se adapten a diferentes gustos y necesidades dietéticas, así como soluciones prácticas para quienes, como yo a veces, tienen menos tiempo o ganas de encender el horno. Aquí encontrarás ideas que demuestran que la inclusión y la comodidad pueden ir de la mano con el sabor y la celebración.

Postres sin horno: soluciones rápidas y deliciosas
Los postres sin horno son mis grandes aliados cuando el tiempo apremia o simplemente quiero algo fresco y ligero. Son opciones frías, rápidas de preparar y que, te lo aseguro, te salvarán en más de una ocasión durante estas fiestas. Son perfectos para Nochebuena o Nochevieja, cuando ya tienes el horno ocupado con otros platos.
- Preparar la base: En un bol, mezcla 500g de yogur griego natural con 2-3 cucharadas de miel (al gusto) y una cucharadita de extracto de vainilla.
- Hidratar la gelatina: Hidrata 3 hojas de gelatina neutra en agua fría durante 5-10 minutos. Escúrrelas y disuélvelas en 50ml de leche caliente (no hirviendo).
- Integrar la gelatina: Añade la leche con gelatina al yogur y mezcla bien hasta que esté completamente integrado.
- Enfriar: Vierte la mezcla en copas o vasos individuales y refrigera durante al menos 3-4 horas, o hasta que cuaje.
- Decorar: Antes de servir, decora con un chorrito extra de miel, nueces troceadas y, si lo deseas, unas hojas de menta fresca.
- Preparar la crema de limón: En un bol, bate 1 lata (370g) de leche condensada con el zumo de 3-4 limones (unos 100-120ml) hasta que espese.
- Montar la nata: En otro bol, monta 200ml de nata para montar muy fría hasta que esté firme.
- Unir las cremas: Incorpora la nata montada a la mezcla de limón con movimientos suaves y envolventes.
- Montar la carlota: En un molde rectangular o redondo, coloca una capa de galletas tipo María mojadas ligeramente en leche (o zumo de limón diluido). Cubre con una capa generosa de crema de limón. Repite las capas hasta terminar con crema.
- Enfriar: Refrigera durante al menos 4-6 horas, o preferiblemente de un día para otro, para que la carlota coja cuerpo.
- Decorar: Antes de servir, decora con ralladura de limón o rodajas finas de limón.
Opciones para dietas especiales: inclusión en la mesa navideña
Para mí, la Navidad es sinónimo de compartir, y eso incluye asegurarnos de que todos en la mesa puedan disfrutar de los dulces. Por eso, es cada vez más importante ofrecer opciones para dietas especiales, ya sean sin gluten, sin azúcar o veganas. Es un gesto de inclusión y cariño que demuestra que hemos pensado en cada uno de nuestros invitados.
- Tostar la harina de arroz: Extiende 200g de harina de arroz en una bandeja de horno y tuéstala a 150°C durante 30-40 minutos, removiendo, hasta que adquiera un ligero tono dorado. Deja enfriar.
- Mezclar ingredientes secos: En un bol, combina la harina de arroz tostada y fría con 100g de azúcar glas, 50g de almendra molida y una cucharadita de canela en polvo.
- Incorporar la grasa: Añade 100g de manteca de cerdo (o margarina vegetal sin lactosa para opción vegana) a temperatura ambiente. Mezcla con las manos hasta obtener una masa arenosa y homogénea.
- Amasar y enfriar: Amasa ligeramente, envuelve en film y refrigera 1 hora.
- Formar y hornear: Estira la masa (1,5 cm de grosor), corta los polvorones y hornea a 180°C durante 15-20 minutos.
- Enfriar y decorar: Deja enfriar completamente y espolvorea con azúcar glas.
- Derretir el chocolate: En un bol al baño maría, derrite 200g de chocolate negro vegano (con al menos 70% de cacao).
- Preparar la crema: En una batidora, tritura 100g de dátiles sin hueso con 50ml de bebida vegetal (almendra, avena) hasta obtener una pasta suave.
- Mezclar ingredientes: En un bol grande, combina el chocolate derretido con la pasta de dátiles. Añade 150g de frutos secos variados (almendras, avellanas, nueces) tostados y troceados, y 50g de fruta deshidratada (pasas, arándanos). Mezcla bien.
- Moldear: Vierte la mezcla en un molde rectangular forrado con papel de horno. Presiona firmemente para compactar.
- Enfriar y cortar: Refrigera durante al menos 2-3 horas, o hasta que esté firme. Desmolda y corta en porciones.
La repostería navideña con niños: creando recuerdos dulces
Para mí, una de las tradiciones más bonitas de la Navidad es involucrar a los más pequeños en la cocina. La repostería navideña con niños no es solo una actividad divertida, sino una forma maravillosa de crear recuerdos dulces que atesorarán para siempre. Desde amasar hasta decorar, cada paso se convierte en un momento mágico y lleno de risas.
- Mezclar ingredientes secos: En un bol grande, combina 350g de harina de trigo, 1 cucharadita de bicarbonato de sodio, 1 cucharadita de jengibre molido, 1 cucharadita de canela en polvo y una pizca de clavo molido.
- Batir mantequilla y azúcar: En otro bol, bate 100g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente con 100g de azúcar moreno hasta obtener una crema suave.
- Añadir huevo y melaza: Incorpora 1 huevo y 3 cucharadas de melaza (o miel de caña) a la mezcla de mantequilla y bate bien.
- Unir las mezclas: Añade gradualmente los ingredientes secos a los húmedos, mezclando hasta obtener una masa homogénea. Envuelve en film transparente y refrigera durante al menos 30 minutos.
- Estirar y cortar: Estira la masa sobre una superficie enharinada hasta un grosor de unos 3-4 mm. Corta las galletas con cortadores de formas navideñas (estrellas, muñecos de jengibre, árboles).
- Hornear: Coloca las galletas en una bandeja con papel de horno y hornea a 180°C durante 8-10 minutos, o hasta que los bordes estén ligeramente dorados.
- Enfriar: Deja enfriar completamente sobre una rejilla antes de decorar.
- Preparar la base: En un bol, bate 1 clara de huevo (pasteurizada, si es para niños) hasta que esté ligeramente espumosa.
- Añadir azúcar glas: Incorpora gradualmente 200-250g de azúcar glas tamizado, batiendo a velocidad baja, hasta obtener una consistencia espesa y sin grumos.
- Añadir limón: Añade unas gotas de zumo de limón (o vinagre blanco) para darle brillo y ayudar a la conservación.
- Ajustar la consistencia: Si el glaseado está demasiado espeso, añade unas gotas de agua (muy poco a poco) hasta conseguir la consistencia deseada para delinear o rellenar. Si está demasiado líquido, añade más azúcar glas.
- Colorear (opcional): Divide el glaseado en diferentes cuencos y añade colorantes alimentarios en gel para crear diferentes tonos.
- Decorar: Utiliza mangas pasteleras con boquillas finas o bolsas de congelación con un pequeño corte en la punta para decorar las galletas. ¡Deja que los niños den rienda suelta a su creatividad!
- Preparar la fruta: Lava y corta diversas frutas frescas en trozos del tamaño de un bocado. Algunas opciones ideales son fresas, uvas, trozos de plátano, kiwi, melón o piña.
- Ensartar: Pide a los niños que ensarten los trozos de fruta en brochetas de madera o bambú, alternando colores y sabores.
- Derretir el chocolate: En un bol al baño maría o en el microondas, derrite 100g de chocolate negro o con leche.
- Decorar: Con una cuchara o una manga pastelera improvisada, rocía las brochetas de fruta con el chocolate derretido. Si lo deseas, puedes añadir fideos de colores o frutos secos picados antes de que el chocolate se endurezca.
- Enfriar: Coloca las brochetas en una bandeja forrada con papel de horno y refrigera durante unos minutos hasta que el chocolate se endurezca.
