Prepara la ensalada de judías verdes perfecta: una receta fácil con el secreto de la cocción al dente.
- La ensalada de judías verdes es un clásico nutritivo y versátil de la cocina española, ideal como plato principal o guarnición.
- La receta básica incluye judías verdes, patata cocida, huevo duro y atún, siendo fácil de adaptar a otros ingredientes.
- El secreto para unas judías perfectas es cocerlas "al dente" (7-15 minutos para frescas) y enfriarlas rápidamente en agua con hielo para mantener su color y textura.
- Existen múltiples variaciones, desde la mediterránea con tomate y aceitunas hasta opciones con queso feta o jamón.
- El aliño tradicional es una vinagreta de aceite de oliva, vinagre y sal, pero se pueden explorar opciones como la de mostaza y miel o pimentón.
La ensalada de judías verdes, un clásico de la cocina española
En España, la ensalada de judías verdes ocupa un lugar especial en nuestras mesas, especialmente durante los meses más cálidos. Es un plato que mi abuela preparaba con maestría y que, con el tiempo, he aprendido a apreciar no solo por su sabor, sino también por su increíble perfil nutricional. Es una opción baja en calorías, pero muy saciante gracias a su alto contenido en fibra, lo que la convierte en una aliada perfecta para una alimentación equilibrada.Además de fibra, las judías verdes nos aportan una buena dosis de vitaminas A, C y K, folatos, y minerales esenciales como el potasio, magnesio, calcio y hierro. La Organización Mundial de la Salud las incluye en su lista de ingredientes saludables, y no es para menos. Su versatilidad es tal que puede funcionar como una guarnición ligera para carnes o pescados, o transformarse en un plato principal completo si le añadimos los ingredientes adecuados. Es una base fantástica para construir comidas nutritivas y deliciosas.
La receta clásica: ensalada de judías verdes, patata y huevo paso a paso
Cuando pienso en la ensalada de judías verdes, la imagen que me viene a la mente es la de la receta clásica, esa que combina la frescura de las judías con la cremosidad de la patata y la proteína del huevo y el atún. Es una combinación sencilla pero infalible que siempre triunfa.
- 500 g de judías verdes frescas (o congeladas)
- 2 patatas medianas
- 2 huevos grandes
- 1 lata de atún en aceite (escurrido)
- Aceite de oliva virgen extra
- Vinagre de Jerez o manzana
- Sal al gusto
- Prepara las judías: Lava las judías verdes, retira las puntas y las posibles hebras laterales. Córtalas en trozos de unos 3-4 cm.
- Cuece las patatas: Lava bien las patatas y cuécelas con piel en abundante agua con sal hasta que estén tiernas (unos 20-30 minutos, dependiendo del tamaño). Una vez cocidas, déjalas enfriar, pélalas y córtalas en cubos medianos.
- Cuece los huevos: En un cazo, pon los huevos a cocer en agua hirviendo durante 10-12 minutos para que queden duros. Enfríalos bajo el grifo, pélalos y córtalos en cuartos o rodajas.
- Cuece las judías verdes: Este es el paso clave. Cuece las judías verdes en agua hirviendo con sal. Para que queden "al dente" y conserven su color vibrante, el tiempo suele ser de 7 a 15 minutos para las frescas, o unos 10 minutos para las congeladas. Escúrrelas inmediatamente y sumérgelas en un bol con agua muy fría y hielo para cortar la cocción.
- Monta la ensalada: En un bol grande, combina las judías verdes escurridas, las patatas en cubos, los huevos cocidos y el atún desmenuzado.
- Aliña: En un pequeño recipiente, mezcla el aceite de oliva virgen extra, el vinagre y la sal. Emulsiona bien y vierte sobre la ensalada. Mezcla suavemente y refrigera al menos 30 minutos antes de servir para que los sabores se asienten.
Para el toque final, yo siempre recomiendo un buen atún en aceite, pero si quieres un sabor más intenso, el bonito del norte es una excelente elección. Y si eres de los atrevidos, unas anchoas bien desaladas pueden llevar esta ensalada a otro nivel.
El secreto de unas judías verdes perfectas: la cocción ideal
Como buen cocinero, sé que el éxito de una ensalada de judías verdes reside, en gran medida, en la cocción de las judías. Queremos que queden "al dente": tiernas pero con un ligero punto de resistencia al morder, y con un color verde intenso y brillante. Si las cocemos demasiado, se vuelven blandas y pierden su encanto. Si las dejamos crudas, no solo son desagradables, sino que pueden ser indigestas.
Para las judías frescas, el tiempo de cocción en agua hirviendo con sal suele oscilar entre los 7 y los 15 minutos, dependiendo del grosor de la vaina. Para las judías congeladas, el tiempo se reduce a unos 10 minutos. Si utilizas olla exprés, las frescas estarán listas en unos 5 minutos y las congeladas en apenas 1 minuto desde que sube la válvula. Mi truco profesional, y uno que siempre comparto, es que, una vez escurridas, las sumerjas inmediatamente en un bol con agua muy fría y cubitos de hielo. Este "choque térmico" detiene la cocción al instante y fija ese color verde vibrante que tanto nos gusta. Es un paso que no te puedes saltar.Es importante recordar una advertencia: las judías verdes no deben consumirse crudas. Contienen una sustancia llamada faseolina, que es tóxica y se descompone completamente con la cocción. Así que, por favor, asegúrate siempre de cocinarlas bien.
No deben consumirse crudas, ya que contienen una sustancia tóxica llamada faseolina que se elimina con la cocción.
Más allá de la tradición: 3 variaciones para sorprender a todos
Aunque la receta clásica es insuperable, me encanta experimentar y ofrecer nuevas versiones de mis platos favoritos. La ensalada de judías verdes es increíblemente versátil, y con unos pocos cambios, puedes transformarla por completo. Aquí te presento tres variaciones que, estoy seguro, te encantarán.
La versión mediterránea: con tomate, pimiento asado y aceitunas negras
Si buscas un sabor más fresco y con un toque del sur, la versión mediterránea es ideal. A la base de judías verdes y patata, añade tomates cherry cortados por la mitad (o tomate normal en dados), tiras de pimiento rojo asado (puedes comprarlos ya preparados o asarlos tú mismo) y unas buenas aceitunas negras, preferiblemente de tipo Kalamata o Aragón. El contraste de sabores y texturas es delicioso, y el pimiento asado aporta un dulzor y un aroma inigualables.
Un toque crujiente y salado: añadiendo jamón serrano o bacon
Para aquellos que disfrutan de un punto salado y una textura crujiente, la adición de jamón serrano o bacon es un acierto. Simplemente corta unas lonchas de jamón serrano en tiras finas o unos trozos de bacon y dóralos en una sartén hasta que estén crujientes. Escúrrelos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa y añádelos a la ensalada justo antes de servir. El contraste con la frescura de las judías es espectacular y le da un carácter mucho más contundente.
La opción más fresca y ligera: con queso feta, maíz y cebolla morada
En los días de calor, a veces apetece algo aún más ligero y refrescante. Para esta variación, combina las judías verdes con queso feta desmenuzado, unos granos de maíz dulce (de lata, bien escurrido) y unas finas rodajas de cebolla morada (o cebolleta fresca). El queso feta aporta un punto salado y cremoso, el maíz un dulzor agradable y la cebolla morada un toque crujiente y ligeramente picante que realza el conjunto sin ser abrumador. Es una combinación vibrante y llena de sabor.
El aliño: la clave para elevar tu ensalada a otro nivel
El aliño es, sin duda, el alma de cualquier ensalada. En el caso de la ensalada de judías verdes, un buen aliño no solo realza los sabores de los ingredientes, sino que puede transformar un plato sencillo en una experiencia culinaria memorable. No te conformes con lo básico; atrévete a explorar nuevas combinaciones.
La vinagreta clásica: cómo emulsionar aceite y vinagre como un experto
La vinagreta clásica es la base de todo. Para prepararla como un experto, necesitas un buen aceite de oliva virgen extra, un vinagre de calidad (de Jerez o de manzana son mis preferidos) y sal. La clave está en la emulsión: en un bol pequeño, disuelve la sal en el vinagre y luego, poco a poco, ve añadiendo el aceite mientras bates enérgicamente con un tenedor o unas varillas. Verás cómo la mezcla se vuelve más densa y homogénea. Esto asegura que el aliño se adhiera mejor a los ingredientes y que cada bocado sea perfecto.
Vinagreta de mostaza y miel: un contraste agridulce irresistible
Si buscas un contraste de sabores que despierte el paladar, te sugiero una vinagreta de mostaza y miel. A la base de aceite, vinagre y sal, añade una cucharadita de mostaza Dijon (o de mostaza antigua) y media cucharadita de miel (o un chorrito de zumo de limón si prefieres un toque más ácido). Bate bien hasta integrar todos los ingredientes. El resultado es un aliño agridulce que complementa a la perfección la frescura de las judías y la suavidad de la patata.

Aderezo de pimentón de la Vera: un sabor ahumado que marca la diferencia
Para los amantes de los sabores intensos y tradicionales, un aderezo con pimentón de la Vera es una opción fantástica. En una sartén pequeña, calienta un buen chorro de aceite de oliva virgen extra con dos dientes de ajo laminados. Cuando los ajos empiecen a dorarse, retira la sartén del fuego y añade una cucharadita de pimentón de la Vera (dulce o agridulce, según tu preferencia). Remueve rápidamente para que no se queme y añade un chorrito de vinagre. Vierte este aderezo, aún templado, sobre la ensalada. El toque ahumado y el aroma del pimentón son simplemente irresistibles.Consejos finales y dudas frecuentes
Para que tu ensalada de judías verdes sea siempre un éxito, aquí te dejo algunos de mis últimos consejos y respuestas a preguntas comunes que suelen surgir.
¿Qué patata es la mejor para esta ensalada?
Para esta ensalada, te recomiendo utilizar patatas de tipo "nueva" o "para cocer", que mantienen bien su forma y no se deshacen fácilmente. Un truco que siempre utilizo es cocerlas con piel. Esto ayuda a que conserven mejor su textura y nutrientes. Una vez cocidas y frías, las pelas y las cortas sin problema.
Cómo conservar la ensalada para que se mantenga fresca más tiempo
La ensalada de judías verdes es un plato que se disfruta mejor fresco. Puedes prepararla con antelación y guardarla en un recipiente hermético en el frigorífico. Mi recomendación es aliñarla justo antes de servir, o si la aliñas antes, hacerlo con moderación para que no se ablande. Refrigérala al menos una hora antes de servirla; esto permite que los sabores se mezclen y que esté a la temperatura ideal.
Ideas de acompañamiento: con qué servir tu ensalada de judías verdes
- Como primer plato: Si la preparas con patata, huevo y atún, es un primer plato completo y muy nutritivo.
- Como guarnición: Es una guarnición excelente para pescados a la plancha (como salmón o merluza) o carnes blancas (pollo, pavo).
- Plato único: Si le añades ingredientes como queso feta, garbanzos, o incluso unas tiras de pollo a la parrilla, se convierte en un plato único muy satisfactorio y equilibrado.
