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Biel Bueno

Biel Bueno

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4 de octubre de 2025

Príncipe Alberto: la receta palmera que te hará viajar a Canarias

Príncipe Alberto: la receta palmera que te hará viajar a Canarias

Índice

El Príncipe Alberto es mucho más que un postre; es una auténtica joya de la repostería canaria, un dulce icónico de la isla de La Palma que fusiona la intensidad del chocolate con la calidez del café y el toque crujiente de los frutos secos. Si alguna vez te has preguntado cómo recrear esta delicia en casa, has llegado al lugar indicado. Prepárate para descubrir todos sus secretos y sorprender a tus comensales con esta receta irresistible.

Descubre el Príncipe Alberto: el postre palmero que combina chocolate, café y frutos secos en una receta irresistible.

  • El Príncipe Alberto es un postre icónico de La Palma, creado por la repostera Matilde Arroyo en los años 50, cuyo nombre se inspira en el príncipe Alberto de Mónaco.
  • Se compone de una densa mousse de chocolate negro de calidad (mínimo 70% cacao), bizcocho empapado en café fuerte y endulzado, y frutos secos tostados y triturados (almendras y avellanas).
  • Su elaboración implica preparar la base de bizcocho, una mousse de chocolate con yemas, claras a punto de nieve y frutos secos, y un montaje por capas.
  • Un reposo mínimo de 4-6 horas en nevera es crucial para que los sabores se integren y la textura sea perfecta.
  • Existen variaciones que incluyen nata montada para mayor cremosidad, versiones sin frutos secos o con un toque de licor, y se suele maridar con un "barraquito" canario.

El Príncipe Alberto: un postre de chocolate que te conquistará

El Príncipe Alberto es, sin duda, uno de los postres más emblemáticos de la isla de La Palma y, me atrevería a decir, de todo el archipiélago canario. Es una verdadera obra maestra de la repostería que ha trascendido generaciones, ganándose un lugar especial en el corazón y el paladar de quienes lo prueban. Su fama no es casualidad; la combinación de una mousse de chocolate densa y sedosa, un bizcocho ligero empapado en café aromático y el toque crujiente de los frutos secos tostados crea una sinfonía de sabores y texturas que lo hacen absolutamente irresistible. Es un postre que evoca tradición, celebración y el buen hacer de la cocina casera.

Un bocado de historia: el origen real de un postre palmero

Detrás de cada gran postre hay una historia, y la del Príncipe Alberto es tan fascinante como su sabor. Su creación se atribuye a la talentosa repostera palmera Matilde Arroyo Felipe, allá por la década de los 50. Matilde, una figura legendaria en La Palma, dio vida a este dulce que rápidamente se convirtió en un icono. Sobre el origen de su peculiar nombre, circulan dos anécdotas populares. Una sugiere que fue un homenaje a una posible visita del príncipe Alberto de Mónaco a la isla, aunque la más extendida y entrañable cuenta que, al preguntarle a Matilde cómo llamaría a su nueva creación, ella, con su particular gracejo, respondió: "Príncipe Alberto, porque está tan bueno como él", refiriéndose al entonces apuesto heredero monegasco. Sea cual sea la verdad, lo cierto es que el nombre le sienta de maravilla a este postre majestuoso.

La combinación irresistible: chocolate, almendras y café en perfecta armonía

La magia del Príncipe Alberto reside en la perfecta armonía de sus componentes. Imagina la riqueza de una mousse de chocolate negro de calidad, con su amargor sutil y su textura fundente, que se entrelaza con la ligereza de un bizcocho empapado en café fuerte y ligeramente endulzado. Este contraste es clave: el café no solo aporta humedad, sino también una profundidad aromática que realza el cacao. Y para coronar esta experiencia, las almendras y avellanas, tostadas y trituradas, añaden un contrapunto crujiente y un sabor a fruto seco que redondea cada bocado. Es una combinación que, una vez la pruebas, entiendes por qué este postre se ha convertido en una leyenda.

Los ingredientes clave para un Príncipe Alberto de matrícula de honor

Como buen repostero, sé que el éxito de cualquier dulce reside en la calidad de sus ingredientes. En el caso del Príncipe Alberto, esto es aún más crucial. Cada componente juega un papel fundamental, y elegir los mejores hará que tu postre pase de ser bueno a ser absolutamente excepcional. No escatimes en este paso, te lo aseguro, ¡la diferencia es abismal!

La elección del chocolate: por qué un buen cacao lo cambia todo

Permítanme ser enfático: el chocolate es el alma del Príncipe Alberto. No vale cualquier tableta. Para la mousse, te recomiendo encarecidamente utilizar un chocolate negro de buena calidad, con un mínimo del 70% de cacao. Este porcentaje garantiza un sabor intenso y complejo, con ese punto de amargor que equilibra el dulzor general del postre. Un chocolate de menor calidad o con más azúcar simplemente no ofrecerá la misma profundidad ni la textura sedosa que buscamos. Créeme, invertir en un buen chocolate es la mejor decisión que puedes tomar para esta receta.

El corazón crujiente: almendras y avellanas, ¿tostadas o crudas?

Los frutos secos son el contrapunto perfecto a la cremosidad de la mousse. En la receta tradicional del Príncipe Alberto, las almendras y avellanas tostadas y trituradas son las protagonistas. Es fundamental que estén tostadas, ya que este proceso realza enormemente su aroma y sabor, aportando unas notas más profundas y una textura más interesante. Si las usas crudas, el sabor será más plano y la experiencia menos gratificante. Un tueste ligero en el horno o en una sartén sin aceite marcará una gran diferencia.

La base perfecta: ¿bizcocho de soletilla o una base casera?

Para la base de nuestro Príncipe Alberto, tenemos dos opciones principales, ambas válidas y deliciosas. La opción más tradicional y, para mí, la más auténtica, es preparar un bizcocho casero ligero y fino. Esto te permite controlar la textura y el grosor. Sin embargo, si buscas una alternativa más rápida y sencilla, los bizcochos de soletilla son una excelente elección. Ambos se utilizan de la misma manera: empapados ligeramente en café. La clave es que absorban el aroma y la humedad sin llegar a deshacerse.

Receta del auténtico postre Príncipe Alberto paso a paso

Ahora sí, ha llegado el momento que todos esperábamos: la receta. Aquí te guiaré a través de cada fase para que prepares un Príncipe Alberto digno de su nombre. Sigue estas instrucciones al pie de la letra y te aseguro que el resultado será espectacular. ¡Manos a la obra!

Fase 1: Preparando la base de bizcocho empapada en café

  1. Si optas por un bizcocho casero, prepara uno ligero y fino (tipo genovés) y déjalo enfriar completamente. Si usas bizcochos de soletilla, tenlos a mano.
  2. Prepara un café solo, fuerte y endulzado al gusto. Puedes usar café espresso, de cafetera italiana o de filtro, pero asegúrate de que tenga buen cuerpo.
  3. Una vez el café esté tibio o frío, empapa ligeramente las rebanadas de bizcocho o los bizcochos de soletilla. Es crucial no excederse para que no queden blandos y se deshagan. Solo un toque, lo justo para que absorban el aroma y la humedad.

Fase 2: El arte de la mousse de chocolate, cremosa y aireada

  1. Trocea el chocolate negro (recuerda, mínimo 70% de cacao) y la mantequilla. Derrítelos juntos al baño maría o en el microondas a baja potencia, removiendo hasta obtener una mezcla homogénea y brillante. Deja que temple un poco.
  2. En un bol aparte, bate las yemas de huevo con el azúcar hasta que la mezcla blanquee y adquiera una consistencia cremosa.
  3. Incorpora la mezcla de yemas y azúcar al chocolate tibio, mezclando suavemente hasta que se integren por completo.
  4. Añade las almendras y avellanas tostadas y trituradas a la mezcla de chocolate. Remueve bien para que se distribuyan uniformemente.
  5. En otro bol bien limpio y seco, monta las claras de huevo a punto de nieve firme. Este paso es esencial para la textura aireada de la mousse.
  6. Incorpora las claras montadas a la mezcla de chocolate en dos o tres adiciones, con movimientos envolventes y suaves, de abajo hacia arriba, para no perder el aire. La clave es que la mousse quede ligera y esponjosa.

Fase 3: El montaje por capas, la clave para una presentación espectacular

  1. Elige tu recipiente: puedes usar copas individuales para una presentación elegante y para que se vean las capas, o una fuente grande si prefieres un formato más familiar.
  2. Coloca una primera capa de bizcocho empapado en café en el fondo del recipiente.
  3. Cubre el bizcocho con una generosa capa de mousse de chocolate, extendiéndola suavemente.
  4. Repite el proceso, alternando capas de bizcocho y mousse, hasta llenar el recipiente.
  5. Termina con una capa de mousse de chocolate y decora la superficie con un poco más de frutos secos triturados, o incluso con virutas de chocolate si lo deseas.

Fase 4: El reposo, el paso indispensable para un sabor integrado y profundo

Este es, quizás, el paso más importante y a menudo subestimado. Una vez montado, el Príncipe Alberto necesita un buen descanso. Cubre el postre con film transparente y refrigéralo durante al menos 4 a 6 horas. Sin embargo, mi recomendación como experto es que lo dejes de un día para otro. Este tiempo permite que los sabores se asienten, se integren y se desarrollen plenamente, y que la mousse adquiera la consistencia perfecta. La paciencia aquí es una virtud que se recompensa con creces.

Errores comunes al preparar el Príncipe Alberto y cómo evitarlos

Incluso los postres más sencillos pueden presentar desafíos. No te preocupes si algo no sale perfecto a la primera. Aquí te comparto algunos de los errores más comunes al preparar el Príncipe Alberto y mis consejos para que puedas evitarlos o, incluso, solucionarlos.

Zdjęcie Príncipe Alberto: la receta palmera que te hará viajar a Canarias

Mi mousse se ha cortado: cómo recuperar una mezcla difícil

Si al incorporar las yemas o las claras, o incluso al añadir el chocolate, la mousse adquiere una textura granulosa o "cortada", es probable que haya habido un choque de temperaturas o un exceso de batido. Para evitarlo, asegúrate de que el chocolate derretido esté tibio, no caliente, antes de incorporar las yemas. Si ya se ha cortado, puedes intentar recuperarla añadiendo una cucharadita de leche tibia o un poco más de mantequilla derretida y mezclando muy suavemente. A veces, un baño maría inverso (bol sobre hielo) mientras bates con una espátula puede ayudar a emulsionar de nuevo. Si no funciona del todo, no te desanimes; aunque la textura no sea perfecta, el sabor seguirá siendo delicioso.

El bizcocho se deshace: el punto justo de humedad en el café

Uno de los errores más frecuentes es empapar demasiado el bizcocho. Si el bizcocho queda excesivamente húmedo, se deshará al cortarlo o al servirlo, y la textura general del postre se verá comprometida. Recuerda que la indicación es empaparlo "ligeramente". Pasa el bizcocho rápidamente por el café, o pincélalo con cuidado. La idea es que absorba el aroma y un poco de humedad, no que quede empapado hasta el punto de desintegrarse. El equilibrio es clave.

Sabe demasiado dulce: equilibrando el azúcar y el chocolate amargo

Si encuentras que tu Príncipe Alberto resulta demasiado dulce, es probable que la calidad del chocolate o la cantidad de azúcar no estén bien ajustadas. Mi consejo es siempre usar un chocolate negro con al menos un 70% de cacao, ya que su amargor natural contrarresta el dulzor. Además, puedes ajustar la cantidad de azúcar en el café con el que empapas el bizcocho y en la propia mousse, reduciéndola ligeramente según tu preferencia personal. Prueba la mezcla de yemas y chocolate antes de añadir las claras para asegurarte de que el dulzor es el deseado.

Dale tu toque personal: variaciones sobre la receta clásica

Aunque la receta clásica del Príncipe Alberto es perfecta por sí misma, la cocina es un arte que invita a la experimentación. Aquí te dejo algunas ideas para que puedas darle tu toque personal y adaptar este delicioso postre a diferentes gustos o necesidades.

Para los más atrevidos: un chorrito de licor que potencia el sabor

Si eres de los que disfrutan de un toque adulto en los postres, te sugiero añadir un chorrito de licor al café con el que empapas el bizcocho, o incluso a la propia mousse. Un buen ron añejo, un brandy suave o un licor de café pueden potenciar enormemente los sabores del chocolate y el café, añadiendo una capa de complejidad aromática que lo hace aún más sofisticado. Es una variación que, en mi opinión, eleva el postre a otro nivel, especialmente si lo vas a maridar con un buen café.

Versión sin frutos secos: igual de delicioso y apto para todos

Sé que no todo el mundo puede o quiere consumir frutos secos, ya sea por alergias o por simple preferencia. Si este es tu caso, no te preocupes, el Príncipe Alberto sigue siendo una delicia sin ellos. Simplemente omite las almendras y avellanas de la receta. La mousse de chocolate seguirá siendo el corazón del postre, y puedes compensar la falta de textura crujiente con unas virutas de chocolate en la decoración o incluso con una base de galleta triturada si lo deseas. El sabor intenso del chocolate y el café seguirá siendo protagonista.

¿Más cremosidad? El truco de añadir nata montada a la mousse

Si buscas una mousse aún más ligera y etérea, casi como una nube, puedes incorporar nata montada a la mezcla de chocolate. Una vez que hayas integrado las yemas y el chocolate, y antes de añadir las claras a punto de nieve, puedes incorporar una parte de nata montada con suavidad. Esto le dará una cremosidad extra y una sensación en boca más suave. Es una variación popular que a muchos les encanta, aunque la versión tradicional es ya bastante cremosa por sí misma.

Cómo servir y conservar tu Príncipe Alberto para un disfrute máximo

Has dedicado tiempo y cariño a preparar este postre, así que es importante saber cómo presentarlo y conservarlo para que cada bocado sea una experiencia inolvidable. Un buen final es tan importante como un buen principio, ¿no crees?

La presentación ideal: de copas individuales a formato tarta familiar

El Príncipe Alberto es un postre muy versátil en cuanto a su presentación. Si buscas una opción elegante y que permita lucir las diferentes capas, te recomiendo servirlo en copas o vasos individuales. Esto no solo es estético, sino que también facilita el control de las porciones. Para una ocasión más informal o si tienes muchos invitados, puedes montarlo en una fuente grande o en un molde de tarta, como si fuera una tarta helada. Al desmoldarlo (si usas un molde desmontable), su aspecto es igualmente impresionante y resulta muy práctico para cortar porciones.

El maridaje perfecto: por qué un 'barraquito' canario es su mejor acompañante

Si hay un acompañante ideal para el Príncipe Alberto, ese es, sin duda, el "barraquito" canario. Esta especialidad de café, con su base de leche condensada, licor (normalmente Licor 43), café espresso, leche espumada y un toque de canela y piel de limón, es la pareja perfecta. La dulzura del barraquito, junto con el toque de licor y el amargor del café, complementa a la perfección la intensidad del chocolate y los frutos secos del Príncipe Alberto. Es una combinación que te transportará directamente a las Islas Canarias.

Consejos de conservación: ¿cuánto dura en la nevera y se puede congelar?

Una vez preparado, el Príncipe Alberto se conserva perfectamente en la nevera, bien cubierto con film transparente, durante unos 3 a 4 días. Es importante que esté bien tapado para que no absorba olores de otros alimentos y para que la mousse mantenga su humedad. En cuanto a la congelación, sí, es posible congelarlo. Si lo haces, te recomiendo cortarlo en porciones individuales antes de congelar, envueltas en film y luego en papel de aluminio. Puede durar hasta un mes en el congelador. Para descongelarlo, simplemente pásalo a la nevera unas horas antes de servir. La textura puede variar ligeramente, pero seguirá siendo delicioso.

Fuente:

[1]

https://marcacanaria.com/principe-alberto-uno-de-los-postres-tipicos-de-canarias/

[2]

https://chocolatestorras.com/recetas-chocolate/principe-alberto-postre/

Preguntas frecuentes

Su creación se atribuye a la repostera Matilde Arroyo Felipe en La Palma (años 50). Se dice que lo nombró así por el príncipe Alberto de Mónaco, refiriéndose a lo "bueno" que estaba el postre.

Es crucial usar chocolate negro de buena calidad, con un mínimo del 70% de cacao. Esto garantiza un sabor intenso y una textura sedosa, fundamental para el éxito de la mousse.

El reposo de 4-6 horas (idealmente un día entero) permite que los sabores se integren y se asienten, desarrollando toda la complejidad del postre. Además, asegura que la mousse adquiera la consistencia perfecta.

Sí, se puede congelar en porciones individuales hasta por un mes. En la nevera, bien cubierto, dura 3-4 días. Descongela lentamente en la nevera para mantener su textura.

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Autor Biel Bueno
Biel Bueno
Soy Biel Bueno, un apasionado de la gastronomía con más de 10 años de experiencia en el sector. A lo largo de mi carrera, he trabajado en diversos restaurantes y he colaborado con chefs reconocidos, lo que me ha permitido adquirir un profundo conocimiento sobre las técnicas culinarias y las tendencias gastronómicas actuales. Mi especialización se centra en la fusión de sabores tradicionales con innovaciones contemporáneas, lo que me permite ofrecer una perspectiva única en cada artículo que escribo. Mi compromiso con la precisión y la veracidad de la información es fundamental en mi trabajo. Me esfuerzo por proporcionar contenido que no solo sea atractivo, sino también informativo y útil para quienes buscan explorar el mundo de la gastronomía. A través de mis escritos en restaurantejacare.es, mi objetivo es inspirar a los lectores a experimentar la cocina de una manera nueva y emocionante, compartiendo recetas, técnicas y consejos que he recopilado a lo largo de los años. Espero que mis aportes en este sitio ayuden a enriquecer la experiencia culinaria de quienes buscan descubrir y disfrutar de la gastronomía en su máxima expresión.

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